LA SANTA FE QUE SE SECA
El drama de la sequía en el norte de la provincia ha comenzado a ganar espacio en los medios logrando que las agendas de gobierno aceleren anuncios para tratar de aliviar la crisis ocasionada por la falta de lluvias.
Medidas por parte del Ministerio de
Los que no necesitan leer las noticias para enterarse del problema que es la falta de agua es la gente que vive en los pueblos de los departamentos Vera, 9 de Julio y General Obligado, en los que, para que salga agua de la canilla deben esperar, en algunos casos, que sean las cuatro de la tarde.
La región norte de la provincia es la que históricamente se nombraba como “los bajos submeridionales”, donde se supo caminar por terrenos anegados con agua hasta las rodillas, hoy no se ve ni un brote verde de pasto.
Walter Villaba es el jefe comunal de Intiyaco, que junto al cercano pueblo de Colmena, reúnen una población de 1800 habitantes, y confiesa a ADN que el pueblo es un privilegiado en la zona ya que cuenta con “dos represas que quedaron del ferrocarril y que juntan agua de lluvia”. Con eso se abastecen para el consumo humano, pero racionan el servicio a sólo 4 horas por día porque las represas cuentan por estos días con una profundidad de solo 80 cms. “Es que el agua de pozo es salada y contiene arsénico, por lo que no se puede tomar”, informa Villaba. Desde Reconquista el gobierno de la provincia les envía agua en camiones cisterna de
Para el ganado también se saca agua de las represas ferroviarias y se reparte solidariamente con los productores de la zona, “traer un cisterna a un chacarero le puede costar $1200, nosotros sólo le cobramos para el combustible y el costo del chofer, que son unos $80, nada más”
En los pueblos del norte la pobreza abunda. Y se agrava aún más con la sequía que viene a castigar con más crudeza a una región que está más allá del núcleo sojero provincial, muy lejos de las peleas por las retenciones, y donde no se tiene en cuenta para nada a las cotizaciones del mercado de cereales de Chicago.
El jefe comunal sincera los números que maneja en su comuna ante este cronista. Sorprende la fluidez de datos que acerca, en contraste con numerosos funcionarios que jamás ofrecen información sobre las remesas públicas que manejan.
“Este pueblo depende directamente de la coparticipación. Yo recibo 34000 pesos mensuales de la provincia. 21 mil son los gastos fijos. Ahora con toda la movida llevando agua a los campos gastamos casi 12 mil en combustible, por lo que queda un resto de casi 2000 pesos, rogando que no se rompa nada. La gente acá es muy pobre, no es como Vera o Reconquista, ni soñar en cobrar impuestos.”, nos dice Villaba, relatando la realidad económica de su comunidad.
A unos cuantos kilómetros de distancia se encuentra Los Amores, muy cerca de la frontera con el Chaco, en donde llegan cuatro camiones cisterna por semana. Omar Walker, el jefe de la comuna, ha decidido también racionar el agua que manda la provincia, por lo que dispuso dividir al pueblo en dos zonas. La parte norte cuenta con agua sólo 3 horas por la mañana, y la parte sur tiene su turno 3 horas por la tarde.
La región, netamente ganadera, comenzó a sufrir la sequía cuando las lluvias pasaron de un registro histórico de
“Los productores están desesperados, no hay donde llevar el ganado para que pastoree. Encima, están los que se aprovechan de la desgracia ajena y pagan la mitad de lo que vale. La gente tiene que malvender sus vacas a mitad de precio”, comenta Walker.
“Los que no son productores creerán que la ayuda es mucha, pero más allá de los camiones cisterna, otra ayuda no se ve. El tema de los créditos bancarios recién llegó hace 10 días, pero los requisitos como tener cuit, o haber firmado un contrato de pastoreo, dejan afuera a mucha gente del campo que trabaja informalmente. Esta es una zona pobre, marginal, que no está acostumbrada a trabajar con cuit”, reconoce el jefe comunal de Intiyaco.
Ante la consulta de cual debería ser la solución de fondo, Villaba no duda en sostener que se necesita un canal que traiga agua desde el río Paraná. “Estamos a
No sólo el clima ha golpeado duro en el norte de Santa Fe, también el olvido ha dejado librados a su suerte a casi 55 mil santafesinos. “Nunca hubo previsión de nada en esta zona” sostienen las autoridades comunales.
Para los funcionarios provinciales, la crisis en que se encuentra la región ha sido la peor de los últimos 70 años, y el panorama tiende a agravarse aún más porque los meses siguen pasando y el agua no llega.
“Los efectos se están mostrando con toda su crudeza, mortandad de ganado, falta de pastos, aguadas que se secan, por lo que la situación es sumamente preocupante. Hoy hay campos que tienen el 40 por ciento de la hacienda que tenían, y otros que, por falta de agua, no tienen nada”, detalló el funcionario de la cartera agropecuaria Carlos Sartor.
Mientras que para cualquiera de nosotros es muy normal abrir la canilla y ver surgir agua como la cosa más natural, no muy lejos de acá, dentro de los propios límites de nuestra provincia, la gente se reúne por las tardes en la iglesia del pueblo para rezar. Esperan el milagro de esa lluvia salvadora que traiga nuevamente vida y alivio a sus días, en medio de tanto polvo.

Marcelo dijo
Efectivamente situación critica sobre los suelos del centro y especialmente del norte. Una situacion que ya venia siendo con problemas de la campaña agricola 2007 por el mismo motivo aunque no tan intenso.
El panorama hasta el verano sigue siendo poco alentador. A esperar
Saludos
27 Agosto 2008 | 01:39 AM