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La Coctelera

NUEVO PERIODISMO ECONOMICO

1 Abril 2008

SALARIOS Y CRECIMIENTO

“¡Cada vez puedo llevar menos cosas con la misma plata de todos los días!!” Fue la queja que se le pudo escuchar a una ama de casa en la caja de supermercado. El ejemplo vale para explicar cómo hace mella en los ingresos familiares la suba constante de precios en los productos, y en especial en el rubro alimentos y bebidas.

Son pocas las veces en que la vida cotidiana nos permite acercarnos a conceptos abstractos de la economía. En el caso de la cola del súper, el dinero que recibe un trabajador por su salario, (y con el que su esposa se dirije a hacer las compras) es el salario “nominal”, mientras que la cantidad de productos que puede adquirir (y que como bien gritaba la señora, cada vez son menos), obedece al concepto de salario “real”.

Los incrementos salariales obtenidos por los distintos gremios se están viendo licuados y superados por el aumento de los precios a escasos 30 o 60 días de haberse otorgado con la proyección de que tendrían que equipararse a la inflación de todo el año 2008.

Esto ocasiona que mucha gente todavía se encuentre por debajo de la línea de pobreza o por encima de ella por muy pocos pesos. Si bien el total de pobres en el país ha ido disminuyendo desde el 2002, hoy todavía comprende al 25 por ciento de los argentinos, uno de cada cuatro individuos no alcanza a satisfacer sus necesidades básicas para vivir con dignidad.

Mientras tanto, la economía, que creció en forma astronómica e inusual a nuestra historia reciente, nos muestra números, que si bien son odiosos, nos permite comparar escenarios distintos. Mientras que el Producto Bruto Interno creció un 52 por ciento entre 2002 y 2007, el poder de compra de los salarios, sólo subió un 28 por ciento. Y por estos meses, ya no hay número creíble que indique cuál es el acumulado de la Inflación, pero todos tenemos la sensación que está muy por encima de este último porcentaje.

Aquí comienza a aparecer otra de las cuestiones fundamentales que hacen a la economía y es sobre cómo se debe repartir la riqueza que se genera en el país. Solamente en una etapa de bonanza pueden replantearse los parámetros de distribución y mejorar las condiciones necesarias para que toda la sociedad se vea beneficiada.

La mejora en la creación de puestos de trabajo, ha disminuido notablemente los índices de desocupación, pero por otra parte, sigue observándose que la mayoría de los empleos creados son de baja calidad profesional o se encuentran en situación de precariedad. Esto conlleva a que la recuperación salarial se vea atrasada y que vaya por detrás de la recuperación económica. El ritmo de ganancias empresarial ha sido el más importante de los últimos 10 años pero, en contrapartida, el alto porcentaje que se mantiene aún de trabajadores en negro, recibe hasta un 40 por ciento menos de salarios por la misma tarea que lleva a cabo un trabajador registrado. Con el agravante de que la mayoría de los empleos no calificados son los que se encuentran en la irregularidad, es decir, se suma al bajo sueldo, la falta de asignaciones familiares, por ejemplo, la que se cobra por hijo.

¿Qué pasaría si todos los trabajadores fuesen registrados? ¿Se acabaría con la pobreza? Seguramente que no, según estudios recientes sólo re bajaría en un 20 por ciento. Lo que implica que con tener un trabajo no alcanza. Deberán revertirse un esquema de acumulación que excluye a amplios sectores de la población y que no está dispuesto a resignar beneficios.

El aumento de precios por parte de los industriales, así como el reclamo de los productores agropecuarios ante la suba de las retenciones, son ejemplos claros de que amplios secrtores de la sociedad no compartirá ganancias de la noche a la mañana.

Serán necesarias medidas oficiales que permita lograr crecimiento y equidad, distribución justa y cobertura integral de todos los trabajadores.

Solo de esta forma dejaremos de escuchar las quejas entre las cajas de los súper y volveremos a llenar los changuitos de una manera más igualitaria.

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Gustavo Antuña

Gustavo Antuña dijo

La vida económica es un juego de proporcionalidades en el que la carrera sólo termina individualmente con la muerte, pero deja seguir el show para quienes no mueren. Si la cosa se entiende, aprendemos a jugar: no respetamos la igualdad como principio, sino la libertad de "crecer" económicamente hablando... Los precios... los precios son la muestra de cada logro, no importa el otro (vale para el salario, los impuestos y cualquier otro "precio" de la economía como la vemos hoy por estos lares). No es tan complejo como la biología, es una patética creación humana, y bastante sencilla, por suerte o por desgracia.

26 Abril 2008 | 10:36 PM

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Rosario, Argentina
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Mi nombre es Ricardo Peralta.Vivo en la ciudad de Rosario, República Argentina.Estoy terminando la carrera de Contador Público en la Universidad Nacional de Rosario, y hace años que vengo trabajando en periodismo, hasta dedicarme de pleno al económico que es con el que tengo mayor afinidad. Estuve trabajando por LT3,por FM Universidad, la radio de la Universidad Nacional de Rosario y ahora escribo en la sección Economía del semanario ADN.

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