EL DESEMPLEO OCULTO

El próximo 22 de febrero está previsto que el Indec difunda la cifra de desempleo correspondiente al último trimestre del 2007, aunque la misma ya fue adelantada por
Según Cristina Fernández la tasa de desempleo rondaría el 7,5 por ciento.
Lo que en un primer momento aparece como una tendencia positiva hacia el pleno empleo, merece un análisis detallado en base a la información disponible.
Teniendo en cuenta los datos que aporta
Estas personas, que forman parte de lo que se denomina Población Económicamente Activa y que cuentan con la edad y la potencialidad de desempeñarse laboralmente, se automarginan de la actividad laboral, desaprovechándose así recursos humanos necesarios para una economía en crecimiento como la nuestra.
Por otra parte, miles de familias descargan la responsabilidad de ganar el sustento en las personas que asumen el rol de Jefe, limitando así el nivel de bienestar ya que el ingreso se ve limitado, al procurarlo pocas personas.
Según los datos de
Entre los hijos mayores de 18 años, el 58% está ocupado, el 12,6% está desempleado, y el 29,4% no trabaja ni busca trabajo.
En cuanto a los cónyuges, el 46,1 % está ocupado, un 4,1% está ocupado, y el 49, 8% no trabaja ni busca trabajo.
Como puede observarse, entre los Jefes de familia el desempleo es más bajo, pero muchos de los que están ocupados enfrentan condiciones laborales adversas. Se calcula que el 40% de los trabajadores se encuentran no registrados, “en negro”, con un atraso salarial considerable en relación a trabajador registrado de la misma categoría. Es decir, aquel empleado que se encuentra en la informalidad gana menos del que está “en blanco”. Además, continúan vigentes distintas cláusulas que vinieron a flexibilizar la relación empleador-empleado, tales como extensión de la jornada, multifunción o cambios reiterados en el horario de tareas.
Al ser el sector con más responsabilidad familiar, los Jefes de familias deben aceptar las malas condiciones de trabajo a cambio de poder lograr la manutención del hogar.
En cuanto a lo que se denomina los “trabajadores secundarios” o “segundos generadores de ingresos”, es decir, los cónyuges e hijos mayores de 18 años, el bajo desempleo viene asociado a bajas tasas de participación laboral. Es notorio el caso de los cónyuges en que sólo 1 de cada 2, participa del mercado laboral.
Variadas pueden ser las razones por la que este sector de la población no trabaja, ni busca trabajo. El cuidado de los hijos y del hogar, la dedicación a tareas personales, o la falta de capacitación pueden ser causas que motiven la no inserción. Pero también es posible que un cónyuge al no encontrar un puesto que cumpla con sus expectativas, se retire del mercado, amparado en el ingreso que provee el otro integrante familiar.
Lo cierto es que una tasa de desocupación baja, no garantiza una buena situación laboral. Los datos analizados demuestran que una buena parte de la población se encuentra inactiva pese al auge económico, originando un desempleo oculto que debería revertirse.
Mejorar las condiciones actuales, más allá del habitual pedido de aumento salarial, y crear las condiciones necesarias para una mayor inserción laboral, es una cuestión que aún se encuentra pendiente.
