¿CUANTO GANAN LAS EMPRESAS?

Dentro de poco comenzarán a negociarse los aumentos salariales para el 2008 en las llamadas paritarias entre los gremios de trabajadores y los representantes empresariales. Se pide a los gremios que el reclamo de aumentos de sueldos sea razonable y que no atente contra la estabilidad de la economía, pero por otra parte, nada se dice acerca de la razonabilidad que debería guardar la tasa de ganancia empresarial, ya que esta puja distributiva se dirime a través de dos fuerzas, el capital y el trabajo.
Pareciera que sólo los trabajadores cuentan con una voracidad desmedida para aumentar sus ingresos, y que la sociedad toda, y el gobierno, debe permitir a las empresas que aumenten todo lo que más puedan a sus ganancias, y de esa forma, el beneficio será para todos y la prosperidad nos llegará por igual.
Nada más alejado de la realidad. Aquella teoría del derrame, por la cual todos los sectores de la población serían alcanzados por la bonanza si los de arriba nadaban en abundancia, nunca pudo observarse en la práctica. Y sí puede notarse cómo el deseo de seguir obteniendo sobreganancias sin realizar inversiones, lleva a que se aumenten los precios de los productos perjudicando a los sectores más postergados y de bajos ingresos.
Un reciente informe del Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino (Cenda) aborda el tema de la evolución de las ganancias a partir de la devaluación, y hace mención en este sentido en que, “Mientras las variaciones salariales son sometidas a un puntilloso escrutinio, y son frecuentemente consideradas responsables de los más diversos males -entre los que se cuentan la inflación, el déficit público, la falta de competitividad y hasta el desempleo-, los cambios en las ganancias –por omisión- son casi siempre naturalizados. Más aún, cuando los empresarios y sus representantes –previsible y sensatamente- intentan proteger o buscan incluso incrementar su porción del pastel, consiguen siempre vestir sus reclamos con el manto del interés general. Tal es la asimetría de la teoría económica ortodoxa: mientras los aumentos de los salarios beneficiarían a un sector particular (los trabajadores), los incrementos de las ganancias, en contraste, traerían una prosperidad indiscriminada para el pueblo de la nación argentina.”
Nunca se discute acerca de cual debería ser una tasa de ganancia “normal” para las empresas. Hacerlo, serviría para esclarecer los conflictos salariales, y permitiría observar cuales serían las intenciones del empresariado en cuanto a inversión y desarrollo apuntando a un crecimiento de la economía más equitativo.
El equipo de investigación del Cenda analizó la evolución de las ganancias de las de las 500 empresas más grandes de la economía argentina, un sector que ha sido sin lugar a dudas, uno de los grandes beneficiarios de la devaluación de la moneda y del pujante proceso de crecimiento posterior. La recomposición de la rentabilidad en la cúpula empresaria desde
Otro indicio lo aportan las empresas que cotizan en
No se pretende cuestionar al beneficio empresarial, motor económico y creador de empleo, sino el origen de esa ganancia, y la manera en que se distribuye.”Si se considera el trabajo como la fuente genuina de riqueza, la ganancia es una porción de esa riqueza creada por el trabajador que es apropiada por el empresario. En cambio, si se considera que tanto el trabajo como el capital crean ambos el producto y su valor, la ganancia es la retribución al aporte de capital a la producción. En esta segunda concepción, todo aumento del salario real viene a amenazar entonces la tasa de ganancia, pero no siempre es así si la producción y, en especial, la productividad crecen”, como ha sucedido en los últimos años.
Para que ello suceda, es inevitable que haya más inversión, esto generaría mayor productividad y un aumento en la calidad de vida de los trabajadores. Pero los empresarios se niegan a invertir argumentando que los costos laborales son muy altos y que los aumentos de salarios los elevarían aún más, cuando en realidad lo que prefieren es seguir acaparando ganancias extraordinarias.
“La situación actual exige la intervención decisiva del Estado para organizar el proceso de inversiones, en especial en aquellos sectores con menor rentabilidad relativa.
Un segundo desafío es lograr una mejora en el patrón distributivo actual en el marco de una economía que se desarrolla. Si el esquema distributivo de 2001 no es un techo para las condiciones de vida de la clase trabajadora, entonces hay espacio para agrandar la tajada que corresponde a los asalariados en la riqueza generada en el país. Esto implica, obviamente, que los aumentos salariales se ubiquen por encima del crecimiento de la productividad. La contrapartida de este crecimiento -imposible es negarlo- es una reducción de la participación de las ganancias, que no necesariamente implica una caída para todos los sectores ni tampoco una reducción en la masa de ganancias, en la medida en que la economía consolide su crecimiento “, concluye el informe.

miguel dijo
Excelente nota
31 Agosto 2009 | 04:15 AM