¿COMO FRENAMOS LA INFLACION?
La escalada en los precios no para. La campaña electoral parece ignorar al principal problema que afecta a la gente por estos días. ADN consultó a economistas de la ciudad de distintas tendencias para que analizaran las causas, sus riesgos y posibles soluciones.
Todos coincidieron en lo complejo del tema y que la crisis del Indec agrega incertidumbre y agrava el problema.
Los precios siguen aumentado y en esto no hay lugar a dudas. Esto lo puede atestiguar cada vecino que a la hora de pasar por la caja de cualquier supermercado observa como la inflación le corroe mes a mes su capacidad de compra y cómo, con el mismo dinero, puede adquirir menos productos.
¿Porqué están aumentando los precios? Es la pregunta más simple que se puede hacer sobre el tema, pero la más compleja de responder, según lo dejan aclarado los especialistas consultados.
Para el economista Tulio Cecconi de la Fundación Mediterránea –Ieral litoral, es innegable la existencia de la inflación y una de sus causas es el aumento de la demanda ocasionada por los distintos aumentos de salarios avalados por el Gobierno.
La discusión es siempre cómo se inicia. Las posturas clásicas son en que si es una inflación de demanda o de oferta, si la demanda de los consumidores es lo que la va generando, y en nuestro caso algo de eso hay. El Gobierno ha estimulado mucho el consumo, con aumentos de salario por arriba del nivel de aumento de precios.
Creo que hay que aceptar que realmente existe la inflación, no seguir negándola. Hay indicios firmes como la discrepancia entre los precios mayoristas y minoristas, la diferencia entre el IPC nacional y el de las provincias, y sobre todo, por los incrementos salariales negociados por los gremios.
Todo indicaría que el aumento de la demanda ha sido el disparador, si a eso le sumamos una contracción de la oferta, por ejemplo en la carne, la leche, etc, y el no reconocimiento del problema, todo ello ocasiona incertidumbre, que provoca que aquel que esté tomando una decisión de inversión tenga dudas y a su vez genere menos oferta.
Para el Contador Sergio Arelovich, investigador y docente de Economía Política de la Facultad de Derecho de la UNR, encontrar una única explicación es simplificar la realidad. La inflación es un fenómeno social complejo que no tiene razones exclusivamente económicas, sinó que también tiene que ver con como es la trama productiva, las asimetrías en la capacidad de negociación de cada uno de los actores, la influencia de la situación externa, etc.
Por su parte para Sergio Di Pietro, profesor titular de Macroeconomía de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNR las causas, entre otras, pasan por las elevaciones de precios internos a consecuencia de acciones monopólicas o aumentos coyunturales, que generalmente son decididos después de largos períodos de congelación, como así también el llamado “efecto demostración” que se da en las pautas de consumo de la población y que, según el economista, es permanente la ansiedad que experimenta nuestro habitante por nuevos artículos de confort, copiando las conductas de gastos de comunidades desarrolladas.
A la hora de cargar responsabilidades, hay discrepancias entre los especialistas que, parados en su posición doctrinaria, enfatizan las culpas en sectores distintos de la economía nacional.
“Todo indicaría que el aumento de la demanda ha sido el disparador, si a eso le sumamos una contracción de la oferta, por ejemplo en la carne, la leche, etc,” sostiene Cecconi, que observa que los aumentos salariales avalados por el Gobierno han generado lo que los especialistas llaman una inflación de demanda, es decir, la gente, al disponer de más dinero sale a gastarlo y el aumento de las ventas trae como consecuencia el aumento de los precios debido a la ambición de las empresas de captar ese dinero circulante que se está gastando en el mercado.
“Se nota una alta tendencia a la concentración en un reducido número de empresas, tal que el 0,23 por ciento del total de empresas facturan más del 50 por ciento de todas las ventas del país. Este grado de concentración determina niveles de control sobre los mercados que no pueden atenderse con políticas de control de precios de una Secretaría de Comercio que desconoce la complejidad de la trama productiva, la estructura socioeconómica y el grado de concentración empresarial”, enfatiza Arelovich y ante la consulta de que si las empresas aumentan para acrecentar sus ganancias responde, “esto es así, favorecidas por su posición dominante en mercados estratégicos en donde el comprador no tiene opción para comprar un sustituto de ese producto o materia prima. Además, la tasa de inversión ha sido muy baja en los últimos años lo que ocasiona una caída de la productividad. Como respuesta, los empresarios tratan de mantener sus tasas de ganancia aumentando los precios del mercado.”
Todos concordaron en que los acuerdos de precios no son la mejor herramienta para enfrentar la inflación, pero los fundamentos de porqué fracasa esta estrategia fueron distintos, para Cecconi los últimos acuerdos celebrados agregaron la novedad de los subsidios cruzados que tratan de evitar aumentos en los productos más populares.” En esto hay amplísima experiencia sobre que es muy difícil que lleguen en tiempo y forma a los productores que lo necesitan.” Para Arelovich, “ llevar a cabo esto debe necesariamente contar con un importante grado de conocimiento de cómo son los mercados, no sólo en general, sinó cada mercado en particular. Y acá no se evidencia un interés por parte del Gobierno en avanzar en este aspecto. Lo que se conoce es debido al trabajo sobre la matriz insumo-producto, que pone en evidencia quien produce, quien compra o vende insumos, que valor le agrega cada empresa o cada rama de actividad a los productos, y permite conocer las fisuras del mercado que dejan abierta la posibilidad de que surja el proceso inflacionario.”
No cabe dudas que el tema de la inflación es de lo más complejo y forma parte de la agenda del próximo gobierno. La cuestión por estos días de plena campaña electoral es tratar de adivinar que hará el próximo o próxima presidente y qué medidas serían necesarias para comenzar a resolver el problema.
Para el profesor Di Pietro, “se debe realizar un esfuerzo supremo para frenar la inflación y conseguir la estabilidad sobre bases firmes, pero inspira honda preocupación conseguirlo a expensas del descenso del ingreso global, de su estancamiento o del debilitamiento de la economía. Esto exige continuas transformaciones en la forma de producir, en la estructura económica y social y en la distribución del ingreso.”
“Desde mi punto de vista, propone Arielovich, el Gobierno debería tomar la agenda que atiende el problema de la inflación desde los costos empresariales y nó desde los precios finales. Debería avanzarse en la cadena productiva hacia atrás.
También sería útil alentar o desalentar la exportación de determinados productos que sean requeridos por el mercado internacional. No hay que descartar medidas de esta naturaleza, con carácter temporal, siempre y cuando sean equitativas con el mercado interior.”
Por su parte, Cecconi pronostica que “se estaría acabando el tiempo para que las medidas sean efectivas.
Hay un momento en que cuando la inflación tiene dos dígitos, como ahora lo es realmente, es cada vez más difícil enfrentarla porque se va generando mecanismos en la sociedad que la alimentan, porque es lógico que aquel que tenga que arreglar un salario, decidir una inversión o elaborar un presupuesto, tenga la sensación de que los precios están aumentando y esto retroalimenta el proceso.
Frente a esta situación alguna medida clásica deberán tomar. Cuando digo medida clásica me refiero a definir aquellos gastos que sean disminuibles, en general el Estado no es buen gastador. Por otro lado, corregir las políticas con respecto al agro alentando la producción del sector.”
