IMPUESTOS, BENEFICIOS DE NO PAGARLOS
Para las empresas es más conveniente dejar de pagar impuestos que hacerlo. A la hora de conseguir financiación, es más barato acogerse a un plan de regularización de deudas impositivas que conseguir un préstamo bancario o descontar un cheque.
A la hora de poner en la balanza si hacer frente al pago de impuestos o cancelar deudas comerciales, las empresas eligen pagar primero aquellas obligaciones que son las que realmente sustentan su negocio, postergando el cumplimiento impositivo ante
La tendencia que se viene observando en la plaza local obedece a que la diferencia de tasas que existe entre las que se aplican al pedir un préstamo, descontar un documento o la de un descubierto bancario, frente a las aplicadas en los planes de pago de los impuestos vigentes.
Los empresarios se ven seducidos a pagar a sus proveedores con los fondos que estaban destinados al fisco, postergando en el tiempo la cancelación de las deudas impositivas, sabiendo que el costo de esa palanca financiera le resultará mucho más barato que si salieran a conseguir dinero fresco.
Mientras que la tasa para descontar cheques puede alcanzar un 6 por ciento en un banco, u un 12 por ciento mensual en una financiera, los organismos de recaudación, tanto nacional como provincial, otorgan la posibilidad de una “financiación” muy por debajo de los valores de mercado, alcanzando sólo un 2 por ciento mensual.
La disyuntiva entre pagar la mercadería que debe entrar al negocio, los impuestos del mes, o cancelar un rojo bancario, tiene consecuencias muy distintas que pesarán en la decisión de evitar un corte en la cadena de aprovisionamiento, o hacerle frente a multas e intereses del fisco, el cierre de una cuenta o la limitación de los giros en descubierto.
Las tasas de interés y los riesgos del mercado marcan el costo financiero de no pagar al contado.
A la opción de descuento de cheques en entidades bancarias o financieras, se le suma el descuento de cheques de pago diferido en el Mercado de Valores de Rosario con tasas de financiación que se ubican entre el 13 y el 16 por ciento anual, según plazos y condiciones imperantes del momento de la operatoria.
Las financieras que ofrecen descuentos, además de cobrar una tasa elevadísima, le agregan el Impuesto al Cheque, que corre por cuenta del cliente.
Frente a este escenario, especialistas aseguran que es más conveniente posponer el pago de los impuestos a favor de la cancelación de deudas comerciales, utilizando montos que se destinarían a IVA, cargas sociales, Ingresos Brutos o Impuesto a las Ganancias; pero al mismo tiempo incluyendo la deuda en regímenes de regularización a bajo costo y sin recurrir al incumplimiento.
El pago de impuestos es una obligación indeclinable e incurrir en incumplimientos implica evasión, pero ello no sucede cuando se regulariza la deuda en un plan de pago.
En nuestra provincia
Las dos modalidades que plantea el lema “Hagamos un trato” son los planes Mochila Fiscal, por deudas de la crisis de fines del 2001, y los Permanentes, que permiten incluir deudas actuales.
Tanto en un tipo de plan como en otro, la tasa de interés no supera el 2 por ciento mensual. Además, los contribuyentes “cumplidores” pueden acceder al reintegro del 30 por ciento de las sumas abonadas en concepto de intereses de financiamiento, por lo que al final del plan su costo será aún menor.
Alberto Abad, titular de
