INFLACION, EL TURNO DEL POLLO

El precio del pollo aumentó un 20 % en lo que vá de septiembre. Los consumidores que trataban de esquivar los aumentos de la carne vacuna con la carne blanca, se encuentran acorralados con una suba generalizada de precios que no logra detenerse.
Había una época en que cuando el precio de la carne aumentaba, los consumidores optaban por el pollo porque era más barato y equilibraba la dieta. Pero las cosas han cambiado. Basta recorrer pollerías y carnicerías para advertir que las pizarras que en agosto anunciaban un precio de $ 4.20 por kilo, hoy se encuentran en una franja que oscila entre los $ 5 y $5.50, según el comercio o el barrio escogido.
La suba de la carne blanca ronda el 20% en los primeros días del mes de septiembre. El valor del cajón de 20 kilos alcanza por estos días los $ 92 cuando el mes pasado podía conseguirse por 80 pesos.
La causa del aumento estaría dada por la fuerte demanda por parte de los consumidores que buscan así esquivar el alto costo de la carne vacuna. Además, y como siempre ocurre a la hora de buscar motivos, surgen distintas opiniones que hablan del aumento de las exportaciones, de los cortes de energía y del factor climático que habría causado la muerte de muchas aves, a causa del frío de este invierno.
A principio de año el Gobierno nacional implementó un mecanismo de subsidios para tratar de evitar el aumento de los precios de los alimentos básicos y de mayor consumo, entre ellos, el pollo. Se entregaron alrededor de 76 millones de pesos a los productores de pollo, en compensaciones para la compra de alimentos y así lograr mantener el precio mayorista de noviembre de 2006 que era de 4.09 pesos. Hoy alcanza los 4.60 pesos.
En la recorrida realizada por ADN, los comerciantes trataron de justificarse al asegurar que no pueden mantener el precio tras el aumento en los precios mayoristas, por lo que debieron trasladar la variación al mostrador.
“Tuvimos que aumentar el precio del pollo y de las supremas porque no se podía seguir manteniendo el valor anterior”, explica Carlos Romero, de punta en blanco y detrás del mostrador de la carnicería en la que trabaja en el macrocentro de la ciudad.
Nuestra recorrida también incluyó braserías y rotiserías donde encontramos una franja de precios que oscila entre los 18 y 20 pesos por cada pollo asado. En estos negocios tiene gran incidencia el amplio margen de ganancia que manejan los comerciantes del rubro. Basta hacer unos simples cálculos para observar que un pollo de alrededor de 2 kilos, de un cajón de 10 unidades a 92 pesos, le cuesta al asador $ 9.20, vendiéndolo luego al público con un margen que rondaría el 100% por pollo. Negocio redondo.
“Los clientes protestan mucho y compran menos”, relata Marcos Guzmán en la pollería de Barrio Belgrano en que trabaja. “La verdad que no sé que decirle a la gente. Todo aumenta.”, señala tratando de encontrar un argumento que convenza a las clientas que escuchan la charla con este cronista.
Guzmán aporta una certeza en su comentario: todo aumenta. Verduras, carne, leche, pollos. Todo ha subido y mientras el Indek difunde que la inflación de agosto fue del 0.6%, se conoce que la línea de pobreza para una familia tipo es de $ 945.95. Cifra que mes a mes sigue incrementándose, afectando a numerosos hogares rosarinos que ven disminuir así, su capacidad de compra de productos tan elementales como los alimentos.
