PRECIOS Y SENSACION TERMICA
Los constantes desaciertos y sucesivas manipulaciones que ha llevado a cabo el Gobierno Nacional sobre el Indec ha ocasionado un descrédito generalizado sobre el organismo técnico a la hora de tener en cuenta las cifras oficiales.
Ya nadie duda que la inflación está lejos de ser controlada y que dista mucho del último dato difundido a través del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
La sensación de que el porcentaje real está muy lejos del 0.4% anunciado para el mes de junio, se convierte en certeza al enfrentar las góndolas de cualquier comercio de nuestra ciudad. Esto es así por dos motivos; primero, porque el IPC es un índice que cuenta con una base año 1999=100, y lo que mide es la variación mensual con respecto a dicha base, por lo que el dato de 0.4% no representa movimiento real de precios sinó la variación que sufrieron los mismos con respecto al mes anterior, teniendo en cuenta al año 1999. Este es un dato técnico desconocido por la gran mayoría de los ciudadanos.
El segundo motivo de la sensación térmica es que los precios están sufriendo incrementos reales, muy elevados en algunos sectores, y moderados, pero más frecuentes, en otros.
Se observaron alzas considerables de precios en verduras durante los últimos días que alcanzaron entre un 100% en tomates y pimientos, y un 20% en papas, acelgas y calabazas, entre otros.
A esto hay que sumarle las listas de precios que hicieron circular la última semana las principales empresas alimentarias del país, con subas que oscilan entre un 8 y un 10% de aumento, incluyendo un amplio abanico de productos, tales como, galletitas, enlatados (salsas, tomates, conservas), mermeladas, etc.
Desde el Mercado de Productores de Rosario se hicieron sentir voces que justificaron las subas debido a las heladas y a la falta de producción, “la verdura está escasa porque no hay existencia”. Dentro del mercado se dice que de alrededor de 300 quinteros que producían en la zona de Rosario, años atrás, hoy sólo quedan alrededor de 15. La rentabilidad de otras producciones, como la soja, habría motivado el cambio en la utilización de las hectáreas disponibles para quintas.
Aseguran también, que hay que tener en cuenta que el mercado de frutas y verduras es un típico mercado de oferta y demanda, y que por lo tanto, cuando hay abundancia de mercancía, el precio baja, pero, cuando escasea, se incrementa.
Por más que los datos oficiales indiquen que la línea de pobreza se encuentra en los 923 pesos por mes, existen distintos criterios que ubican a esta línea divisoria en niveles más altos y más acordes al sentido común. Así, la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) reclamó en la última reunión del Consejo del Salario, un básico de 1290 pesos, que permita cubrir una canasta básica alimentaria más realista.
Realidad que se pone en evidencia cada vez que vemos al changuito más vacío a la hora de pasar por la caja de cualquier súper de la ciudad.
