UN DISPARATE DE PROYECTO

Gran parte de los actores económicos nacionales y extranjeros están hoy casi eufóricos ante el excelente negocio que se inicia a través de los biocombustibles, habida cuenta del agotamiento de las reservas de los hidrocarburos fósiles.
Hacer combustible (etanol o biodiesel) a partir de alimentos humanos como son los granos o la caña de azúcar, es cuanto menos un disparate, por no decir “un genocidio”.
Lester Brown afirma que para fabricar 100 litros de etanol se necesitan tantos granos como los suficientes para alimentar a una persona durante un año. Esto es lo mismo que decir que por cada automóvil que con un uso normal consuma 1.000 litros anuales, habrá 10 personas que durante ese año no comerán -en caso de que sobrevivan claro está-. Los EE.UU. han usado sólo para ajustar máquinas 55 millones de toneladas de maíz en un año, esto es tres veces nuestra producción (segunda en el mundo).
Resulta preocupante la abulia por parte de los dirigentes, intelectuales e instituciones que todavía no han levantado su voz.
Alberto Compañy (Los Quirquinchos), LE 8.112.909
