CAMBIANDO FIGURITAS

Finalmente, Roberto Lavagna ya es historia.
El Presidente le pidi{o la renuncia al Ministro de Economía pasándole la factura por mantenerse alejado del entorno kichnerista y por no haberse jugado en la última campaña electoral. Sumándole algunos, además, incapacidad para ponerle un tope a la inflación.
La de ayer fué la crónica de una muerte anunciada, y Lavagna ya sabía que tenía las horas contadas cuando la semana pasada salió a criticar al Ministro de Planificación, Julio De Vido, con la denuncia de cartelización de precios en obras públicas.
Ya no había marcha atrás y la salida del economista era cuestión de días.
¿Quién llega al Ministerio de Economía?
Es Felisa Miceli, la hasta ahora presidenta del BNA; la misma que, en medio del escándalo por el robo de las cajas de seguridad, dijo que el sistema de seguridad del banco no había fallado.
Miceli es economista, especialista en financiamiento de proyectos de inversión, y trabajó varios años integrando equipos t{ecnicos del mismo Lavagna en su consultora privada, Ecolatina.
¿Qué va a pasar con la economía?, es la gran pregunta de hoy.
No va a haber grandes cambios de rumbo o planes alternativos.Lavagna, es justo decirlo, le deja a su sucesora una economía ordenada, con mucho dinero de reserva y con un superávit basado en retenciones a las exportaciones que se ven favorecidas por un dólar a $3.
Si salimos a rastrear archivos encontramos dos declaraciones de la flamante Ministra que pueden llegar a darnos una pista de lo que puede hacer.
El 31 de mayo de este año decía en Clarín: "...las palabras ajuste, reestructuración, achicamiento, están prohibidas en mi vocabulario".
Y el 26-11-04, en La Capital, se publicaba: "...queda una gran tarea por delante, si todo va despacio pero con tranquilidad en 15/20 años tendremos un país normal, después de crecer siempre con superávit fiscal, sin incrementar la deuda externa y con un tipo de cambio competitivo que haga posible la exportación y forme una barrera natural al ingreso masivo de bienes importados..."
Con esto se puede apreciar que la primer mujer Ministra de Economía de la historia argentina piensa exactamente igual que el ministro saliente y que de seguir sus pasos, dejará pendiente el tema quizás más importante detrás de la inflación, que es cómo se hace para que esta economía que crece a tasas admirables, haga posible una distribución más justa de la riqueza que genera, llegando especialmente a los sectores de la población más perjudicada por el modelo: los desocupados, los trabajadores en negro, los jubilados y los empleados estatales.
Sólo así, cambiando las políticas económicas de una manera profunda, se logrará un país económicamente más equitativo.
No alcanza con intercambiar figuritas para que millones de argentinos salgan de la pobreza y la indigencia.
Ricardo Peralta
