LAS VAQUITAS SON AJENAS
El tema de la inflación, que en un principio era preocupante, hoy se ha convertido en pesadilla para el Gobierno.
Mientras el ministro Lavagna, hace pocos días, les hacía un guiño a los empresarios con algunas medidas como la reducción de la doble indemnización ante despidos sin causa, los precios no paran de subir y convierten a la carne,el plato básico de todas las mesas argentinas, en un bien de lujo.
Para tener algunos datos, desde el 2001, la picada aumentó un 155%, y la nalga para milanesas un 137%.Cabe preguntarse entonces, cuánto fué lo que aumentó el salario de un trabajador durante este período?
Los empresarios dicen que los aumentos se deben a "reacomodamientos" de precios debido a que hay mayor demanda interna y externa.Lo que en realidad quieren decir es que quieren ganar lo mismo exportando como vendiendo en el país, y como los precios internacionales son altos, aumentan los precios de mostrador para igualar las ganancias.
Este escenario lleva a que ayer el Presidente salga a declararle la guerra a Coto y Jumbo, acusándolos de cartelización y de imponer precios a los consumidores del país.
Recordemos que cartelizar es ponerse de acuerdo entre los empresas para cobrar precios más caros.
Y si bien no está mal que Kichner salga a denunciar estas maniobras desleales, qué se hace para sancionarlos?
Lavagna había anunciado en su último paquete de medidas que pondría en marcha un nuevo mecanismo de recepción de denuncias para estas prácticas comerciales.¿Se hizo algo para implementarlo o sólo quedó en anuncios?
Y algunos dirán, tenemos la Ley de Defensa de la Competencia para aplicar, pero pareciera que la Secretaría de Defensa de la Competencia tampoco se dá por aludida, y como muestra digamos que para sancionar a las empresas cementeras se tomó 8 años de estudios, por lo que cuando llegó la multa, el negocio ya había dado pingües ganancias.
El Presidente sale hoy a pegarle a los supermercadistas, pero sólo con retórica no alcanza.Deben implementarse medidas para contenes la voracidad empresaria por un lado, y ayudar a los bolsillos de la población por el otro.
Establecer un plan de no movimiento de precios con sanciones fuertes para quienes no cumplan, y con alguna ventaja impositiva o crediticia que posibilite la inversión para los que cumplan.Y eliminar el IVA de los alimentos de la canasta básica, pueden ser medidas que ayuden en el corto plazo y antes que llegue el aumentazo de las Fiestas de fin de año.
Mientras tanto, los perjudicados de siempre, la inmensa mayoría de la población, vemos como se sigue remarcando en las góndolas. Las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas.
Ricardo Peralta

Javier dijo
jajaja
tenemos que volvernos vegetarianos y listop!
Aquí hablo del tema: Precio de la carne: Que el árbol no tape el bosque.
26 Noviembre 2005 | 02:40 AM