
Daniel Artana, economista, acérrimo neoliberal, quién celebraba gustoso de todo lo que realizaba la dupla Menem - Cavallo durante los 90, hizo estas declaraciones hoy, al ser consultado sobre la suba de los mínimos no imponibles en el Impuesto a las Ganancias, para los trabajadores, :
"Si este es el impuesto que se debería bajar es opinable, porque había impuestos peores como las retenciones o el cheque. Esto favorece a la clase media y lo mejor quizás hubiera sido una medida pro-pobre".
¿Qué le pasa a este muchacho??
¿Se está interesando en los pobres ahora???
La vida nos dá sorpresas, sorpresas nos dá la vida, uy dió!!
Categoría: ECONOMIA POLITICA

La participación de una carroza representando a la República Bolivariana de Venezuela en el Carnaval de Río levantó polvareda.
¿Qué hace Chávez en el carnaval do Brasil?¿Tendrá algo que festejar o sólo es una acción demagógica?
La verdad que motivos no le faltan para la fiesta. Recientemente la Unicef ha declarado a Venezuela libre de analfabetismo como resultado de la aplicación de su programa orientado a erradicar esa situación indigna, a la cual nuestro país no le escapa.
Mientras ese país usa su superávit en el desarrollo de su población, la Argentina lo invierte en pagos a acreedores que han sido co-responsables de la devastación que atravesó a esta nación.
La alegría no es sólo brasilera.

El Gobierno ya tiene casi listo el proyecto para la suba de los mínimos no imponibles en el Impuesto a las Ganancias. La medida favorecería al 7% de los trabajadores registrados. Son los que se desempeñan en sectores que han logrado recomponer sus salarios en buena medida. Así, los petroleros tienen un sueldo promedio de $3000, los mineros de $4500, y los trabajadores pesqueros rondan los $2700.
Estas cifras distan mucho de lo que puede estar ganando un empleado de comercio, o un trabajador de la sanidad, por dar algunos ejemplos. Ni hablar de aquellos trabajadores no inscriptos, en negro, que se ven afectados en un 40% menos de salario, en comparación con uno blanqueado.
Sería bueno que se busquen medidas que beneficien a todos, ocupados y desocupados, registrados y no registrados, activos o pasivos. Una buena medida sería desgravar el IVA a toda la canasta alimenticia básica, para que de esta forma se recuperen los ingresos que, mes a mes, se ven afectados por la inflación, que no dá tregua a los bolsillos.
El Presidente ya dijo que no se estudia ninguna reforma impositiva. Si no se aprovecha esta época de bonanza recaudatoria, ¿cuando se le ocurrirá hacerla al Sr K?

La Ministra de Economía cerró ayer dos acuerdos para mantener a raya los precios y atacar de lleno el problema de la inflación.
Se suman así los grandes supermercadistas (Coto, Jumbo, Carrefour, Wal Mart y Disco) con un 15% de descuento en alimentos, vestimenta y artículos de tocador, hasta el 31 de enero del año que viene; y Sancor y Coninagro que anunciaron un congelamiento de precios en los lácteos hasta el mismo día del 2006.
Queda como sensación una victoria política de Felisa Miceli que , a horas de haber asumido en el ministerio, estaba dando conferencias de prensa para anunciar estos acuerdos con los ´mismos empresarios que le habían dado la espalda a Lavagna incumpliendo acuerdos de precios anteriores. Se destaca la participación de Julio De Vido en todo el entramado de estos acuerdos, ganando espacios de poder tras la partida del ex-ministro.
Pero más allá de las circunstancias negociadoras quedan algunas dudas que deberán ser rápidamente esclarecidas para que no se fracase nuevamente:
- Antes de haber anunciado el acuerdo se tendría que haber definido el listado de los 250 artículos que dicen que comprenderá la rebaja. Esto es muy importante ya que así se podrá apreciar si el descuento será una cosa cierta o será un engaña pichanga.
- Cómo se vá a monitorear el acuerdo? Qué pasa si se ofrece como rebajado un producto que fué remarcado previamente? Lo controlará la "Liga de seguimiento de precios"?
- ¿Qué penalidades van a tener aquellos que no cumplan con el acuerdo? Los anteriores fracasaron y nadie recibió sanción alguna.
- Los supermercados ofrecen en los diarios ofertas con descuentos que oscilan entre un 15 al 20%. ¿Se sumarán estos porcentajes al del acuerdo, o los precios quedarán como se ofrecen en las publicidades?
-En las localidades que no hay sucursales de las grandes cadenas, ¿Quién rebajará los precios?

Finalmente, Roberto Lavagna ya es historia.
El Presidente le pidi{o la renuncia al Ministro de Economía pasándole la factura por mantenerse alejado del entorno kichnerista y por no haberse jugado en la última campaña electoral. Sumándole algunos, además, incapacidad para ponerle un tope a la inflación.
La de ayer fué la crónica de una muerte anunciada, y Lavagna ya sabía que tenía las horas contadas cuando la semana pasada salió a criticar al Ministro de Planificación, Julio De Vido, con la denuncia de cartelización de precios en obras públicas.
Ya no había marcha atrás y la salida del economista era cuestión de días.
¿Quién llega al Ministerio de Economía?
Es Felisa Miceli, la hasta ahora presidenta del BNA; la misma que, en medio del escándalo por el robo de las cajas de seguridad, dijo que el sistema de seguridad del banco no había fallado.
Miceli es economista, especialista en financiamiento de proyectos de inversión, y trabajó varios años integrando equipos t{ecnicos del mismo Lavagna en su consultora privada, Ecolatina.
¿Qué va a pasar con la economía?, es la gran pregunta de hoy.
No va a haber grandes cambios de rumbo o planes alternativos.Lavagna, es justo decirlo, le deja a su sucesora una economía ordenada, con mucho dinero de reserva y con un superávit basado en retenciones a las exportaciones que se ven favorecidas por un dólar a $3.
Si salimos a rastrear archivos encontramos dos declaraciones de la flamante Ministra que pueden llegar a darnos una pista de lo que puede hacer.
El 31 de mayo de este año decía en Clarín: "...las palabras ajuste, reestructuración, achicamiento, están prohibidas en mi vocabulario".
Y el 26-11-04, en La Capital, se publicaba: "...queda una gran tarea por delante, si todo va despacio pero con tranquilidad en 15/20 años tendremos un país normal, después de crecer siempre con superávit fiscal, sin incrementar la deuda externa y con un tipo de cambio competitivo que haga posible la exportación y forme una barrera natural al ingreso masivo de bienes importados..."
Con esto se puede apreciar que la primer mujer Ministra de Economía de la historia argentina piensa exactamente igual que el ministro saliente y que de seguir sus pasos, dejará pendiente el tema quizás más importante detrás de la inflación, que es cómo se hace para que esta economía que crece a tasas admirables, haga posible una distribución más justa de la riqueza que genera, llegando especialmente a los sectores de la población más perjudicada por el modelo: los desocupados, los trabajadores en negro, los jubilados y los empleados estatales.
Sólo así, cambiando las políticas económicas de una manera profunda, se logrará un país económicamente más equitativo.
No alcanza con intercambiar figuritas para que millones de argentinos salgan de la pobreza y la indigencia.
Ricardo Peralta
El tema de la inflación, que en un principio era preocupante, hoy se ha convertido en pesadilla para el Gobierno.
Mientras el ministro Lavagna, hace pocos días, les hacía un guiño a los empresarios con algunas medidas como la reducción de la doble indemnización ante despidos sin causa, los precios no paran de subir y convierten a la carne,el plato básico de todas las mesas argentinas, en un bien de lujo.
Para tener algunos datos, desde el 2001, la picada aumentó un 155%, y la nalga para milanesas un 137%.Cabe preguntarse entonces, cuánto fué lo que aumentó el salario de un trabajador durante este período?
Los empresarios dicen que los aumentos se deben a "reacomodamientos" de precios debido a que hay mayor demanda interna y externa.Lo que en realidad quieren decir es que quieren ganar lo mismo exportando como vendiendo en el país, y como los precios internacionales son altos, aumentan los precios de mostrador para igualar las ganancias.
Este escenario lleva a que ayer el Presidente salga a declararle la guerra a Coto y Jumbo, acusándolos de cartelización y de imponer precios a los consumidores del país.
Recordemos que cartelizar es ponerse de acuerdo entre los empresas para cobrar precios más caros.
Y si bien no está mal que Kichner salga a denunciar estas maniobras desleales, qué se hace para sancionarlos?
Lavagna había anunciado en su último paquete de medidas que pondría en marcha un nuevo mecanismo de recepción de denuncias para estas prácticas comerciales.¿Se hizo algo para implementarlo o sólo quedó en anuncios?
Y algunos dirán, tenemos la Ley de Defensa de la Competencia para aplicar, pero pareciera que la Secretaría de Defensa de la Competencia tampoco se dá por aludida, y como muestra digamos que para sancionar a las empresas cementeras se tomó 8 años de estudios, por lo que cuando llegó la multa, el negocio ya había dado pingües ganancias.
El Presidente sale hoy a pegarle a los supermercadistas, pero sólo con retórica no alcanza.Deben implementarse medidas para contenes la voracidad empresaria por un lado, y ayudar a los bolsillos de la población por el otro.
Establecer un plan de no movimiento de precios con sanciones fuertes para quienes no cumplan, y con alguna ventaja impositiva o crediticia que posibilite la inversión para los que cumplan.Y eliminar el IVA de los alimentos de la canasta básica, pueden ser medidas que ayuden en el corto plazo y antes que llegue el aumentazo de las Fiestas de fin de año.
Mientras tanto, los perjudicados de siempre, la inmensa mayoría de la población, vemos como se sigue remarcando en las góndolas. Las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas.
Ricardo Peralta
